Los proyectores consiguen la experiencia más cercana a una sala de cine en nuestra propia casa. Es por eso que vale mucho la pena adquirir esta tecnología si eres de los que quieren disfrutar de las películas al máximo.

Las pantallas para ver los proyectores pueden ser a medida, es decir que se ajustarán perfectamente al lugar donde se quiera disfrutar de la proyección.

En comparación con verlas en una televisión, las prestaciones que nos ofrecen las teles, independientemente de su tamaño, actualmente son las mismas que nos ofrece el cine en casa por tecnología de proyección. La gran diferencia entre estos dos tipos de tecnologías es la sensación de inmersión:

El hecho de ver una película, un espectáculo, en una situación de luz ambiental atenuada, hace que el efecto de cine o de inmersión en el espectáculo sea mayor, mientras que con una televisión esto no sucede, ya que se puede ver con cualquier tipo de iluminación.

En cuanto a la calidad de visión tanto en la TV como con el proyector la calidad es enorme, llegando del 4k hasta los 8k. Sí que podemos encontrar la imagen de la TV un poco artificial, mientras que con un proyector la imagen es mucho más calida y más cercana a la realidad.

Además en un proyector la luz nos llega de forma indirecta, reflejada en la pantalla, resultando para muchos usuarios más natural y produciendo menor fatiga visual que la ofrecida por los televisores.

Ahora llegamos a un punto que no parece importante y que es crucial: ¿cómo se integra la tecnología dentro de la decoración del salón?

Si se instala una TV de gran formato, esta nos marcará tremendamente la decoración de la casa. Por el contrario, si se instala un proyector y una pantalla, ambos pueden ser plegables, es decir que se podrán esconder y quedar perfectamente integrados dentro de la decoración.

En cuanto a usabilidad, cuando se realiza una instalación de cine en casa, se incorpora la tecnología para que pueda funcionar de una manera muy simple, personalizada, usando el smartphone para controlarlo.